Inlakech, México

19 de Septiembre: Terror, Dolor, y Amor, Una vez Más

Credit Yuri Cortez/Agence France-Presse — Getty Images

Cuando era niño y jugábamos futbol en el patio de la escuela Ana Mansfield Sullivan (ahora es un centro comercial en la colonia Florida), no sabíamos de posiciones, táctica, estrategia ni trabajo en equipo. Éramos una bola de niños de kinder corriendo apasionadamente detrás de un balón. La versión más inocente e inexperta del futbol tal vez. La más enternecedora seguro.

La avalancha de ayuda civil a los esfuerzos de rescate tras el temblor de este martes, conmovedora por solidaria, por humana, por amorosa, también es una muestra de dónde estamos como sociedad civil en términos de organización y coordinación. Es un poco el paralelo de cuando jugábamos futbol en el kinder. Es grandioso lo que se ha hecho, y para quienes son expertos en la acción organizada, probablemente también conmovemos y enternecemos en el mejor sentido.

Ésta debe ser una llamada de atención para abandonar el asistencialismo que atrofia los músculos de la sociedad civil, y comenzar a desarrollar una sociedad organizada y efectiva, lo cual requiere esfuerzo constante, práctica constante, pruebas constantes; es decir un verdadero entrenamiento para que cuando se requiera como ahora, estemos listos para enfrentar la adversidad de forma óptima. Y no estoy hablando únicamente de un desastre natural; todos los días nuestro país enfrenta adversidades enormes. ¿Podemos como sociedad civil cerrar filas y enfrentarlas con la entrega que hemos visto esta semana?

Lo que recojo de estos días, del dolor, de la angustia, de la gran respuesta y de la solidaridad, es que los mexicanos seguimos teniendo ese fuego, ese corazón legendario que históricamente nos ha caracterizado. Eso no ha muerto y de lo más esperanzador. Somos un pueblo con un gran corazón y ese corazón impulsa nuestra entrega y pasión. También somos hoy un pueblo carente del entrenamiento correcto para enfrentar adversidades de forma organizada y efectiva, que aunado al corazón que tenemos, nos hará invencibles.