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19 de Septiembre: Salir Fortalecido y no Debilitado de las Adversidades

AP Photo/Natacha Pisarenko

Cuando tengo gripa siempre entro en el dilema de si tomar algo para atacarla. Usualmente quiero que se quite lo más rápido posible pues tengo muchas cosas que atender y la gripa me limita. El tema es que la medicina ataca directamente la enfermedad, brincándose al cuerpo en el proceso. Si tomo medicinas, las medicinas hacen el trabajo por mi cuerpo. Si simplemente tomo vitaminas y suplementos para fortalecer mi sistema inmunológico, el cuerpo aunque apoyado, sigue siendo el que tiene que hacer el trabajo. Tarda más, pero los efectos son muy distintos. Cuando el cuerpo tiene que hacer el trabajo y vencer la enfermedad, sale fortalecido. Si un agente externo como una medicina ataca directamente la enfermedad, los síntomas pueden quitarse mucho más rápido, pero el cuerpo de hecho perdió una gran oportunidad de fortalecerse a través de esa batalla. De hecho sale de la enfermedad debilitado, más vulnerable a ella que antes, y por lo tanto más dependiente de las medicinas en el futuro.

Algo similar pasa cuando las comunidades enfrentan adversidades. Es entendible el deseo de “remediar” la adversidad tan pronto como se pueda, pero esto muchas veces se reduce a tapar los efectos a través de agentes externos como ayuda que se brinda de forma asistencialista. Es más rápido, y en el corto plazo políticamente más rentable. Pero al brincarse a la comunidad haciéndola objeto y no sujeto de esa ayuda, la comunidad también, como el cuerpo, sale de la adversidad debilitada, más vulnerable a adversidades futuras, y más dependiente del agente externo que antes. Esto, lejos de ser un beneficio, es una condena en el largo plazo para la comunidad, que podríamos evitar si estamos dispuestos, como en el caso mucho menos extremo de una gripa, de apoyar a la comunidad para que sea ella misma la que decida cómo administrar esos apoyos, se haga cargo de su propia reconstrucción, y se adueñe así de su futuro. Será una batalla mayor para la comunidad. Requerirá más esfuerzo. Será mucho más incómodo sin duda, pero le brindará el mayor beneficio que puede traer cualquier adversidad: fortalecernos y empoderarnos.

No les robemos esa oportunidad.