México, Mundo

La importancia de construir comunidad

Hoy en día, en el mundo en general pero sobre todo en países desarrollados, las cifras que muestran las instituciones de salud nos dicen que hay cada vez más casos de personas con angustias crónicas, depresiones crónicas, estrés crónico, etc.
Una hipótesis que he escuchado y que me hace mucho sentido es que el ser humano, durante toda su historia hasta esta última generación, ha contado siempre con grupos de personas que lo apoyan y lo ayudan a lidiar con las adversidades de la vida. Las personas nunca habían tenido que enfrentar la vida solos: tenían a sus familiares que por lo general vivían cerca, además a sus vecinos con quienes tenían lazos profundos, además a sus congregaciones religiosas que eran parte esencial de su vida, y además a otros grupos sociales a los que se pertenecía como clubs y asociaciones civiles.
Vivimos en un mundo de gente cada vez más individualista, que si bien siente probablemente algún sentido de libertad en su individualismo, carece de todas estas redes de protección y apoyo y se ve forzada a lidiar sola con las adversidades de la vida: la familia está cada vez más dispersa, somos prácticamente anónimos en nuestros vecindarios, pertenecemos cada vez menos a congregaciones religiosas, y mucho menos a clubs o asociaciones civiles u otros grupos sociales. Es decir, nos hemos ido aislando cada vez más, y experimentamos cada vez más las adversidades de la vida sin el colchón que suponían todas las comunidades de personas a las que pertenecíamos.
Hoy, en general, estamos cada vez más solos, y por ende más estresados, angustiados y deprimidos. Me parecería imperativo revertir este proceso y, en nuestra vida personal, buscar pertenecer a tantos grupos de personas como sea posible, fortalecer nuestros lazos con otras personas y construir redes personales de confianza y apoyo. Este restablecimiento del tejido social que siempre había existido—por necesario—sería de gran beneficio para las personas y es indispensable para el mundo.