Cine, Comercio, México, Proteccionismo

El Verdadero éxito del Cine Mexicano, y de México como Nación

El 11 de julio en la 59 entrega de los premios Ariel se mencionó que el TLC había marginado al cine mexicano, y que ante una inminente renegociación, había que establecer una mesa de cultura para defender los derechos culturales de los mexicanos. Estoy cien por ciento de acuerdo en promover la cultura mexicana y la cultura en México y lo que México tiene que ofrecer culturalmente, que es muchísimo. Pero tengo una reflexión: Personalmente no conozco historias de éxito personal que digan así: “a esta persona le crearon las condiciones para que no tuviera que luchar, no tuviera que competir, no tuviera que abrirse paso en la jungla de la vida, y entonces fue sumamente exitoso.” Tampoco conozco sociedades o países exitosos cuya historia de éxito diga: “el país era muy pobre y entonces artificialmente le crearon las condiciones para que no tuviera que batallar, le quitaron los obstáculos y le inyectaron dinero del Fondo Monetario Internacional y ahora es un país desarrollado.” Por más que me esfuerzo, no encuentro esas historias.

Parece que así no suceden el éxito y el desarrollo. Las historias de éxito que conocemos hablan de cómo la persona o la sociedad tuvieron que luchar y sobrepasar sus propias limitaciones, y entonces, y sólo entonces, y a pesar de toda la adversidad, y yo diría gracias a toda la adversidad que enfrentaron, lograron un grado de crecimiento y éxito insospechado.

En mi opinión eso es lo que hace el proteccionismo: crear condiciones artificiales de comodidad y remover la adversidad y lucha necesarias en cualquier historia de éxito. Los datos y la lógica me llevan a pensar que el proteccionismo es la receta más infalible para el fracaso.

Hoy en México se está haciendo excelente cine, evidenciado por el éxito de películas mexicanas en festivales internacionales y los premios a cineastas mexicanos. Este éxito es el fruto de los retos que el cine mexicano ha tenido que vencer, internamente y en el extranjero. Quitarle esos retos al cine mexicano, aún con buenas intenciones, es quitarle la adversidad y la resistencia de donde impulsarse y a partir de la cual crecer. Es, de hecho, lejos de apoyarlo, quitarle todo apoyo. Apoyemos al cine mexicano. Entremos de lleno en la arena de la competencia mundial. No lo saquemos de esa arena como un lisiado que necesita “chance.”

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