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Reflexiones

Reflexiones

Sobre las recientes notas en prensa…

El pasado 18 de octubre, el diario The New York Times publicó una historia que vincula, sin fundamento alguno, a Executive Success Programs (ESP), empresa que dirijo en su capítulo México, con hechos presuntamente ocurridos recientemente, en Estados Unidos.

No obstante mi nombre no aparece en el citado artículo, ni hay un vínculo con lo que yo hago en México, no faltaron quienes, en redes sociales y aprovechando la resonancia en mi país de mi apellido paterno, me trataron de vincular personal y directamente, confundiendo con ello a la opinión pública.

Por ello, para mí es muy importante puntualizar lo siguiente:

1)     Rechazo categóricamente cualquier imputación que se haga sobre mi persona, los programas que ofrecemos en México y la institución que me honro en dirigir, respecto de los hechos que se refieren en el artículo del citado medio.

2)     Condeno y rechazo personalmente, y a través de todas las asociaciones de las que formo y he formado parte, cualquier forma de violencia, sometimiento, intimidación, presión o abuso en contra de persona alguna, especialmente las mujeres.

3)     Nunca, bajo ninguna circunstancia, alguno de nuestros clientes ha sido cohersionado, presionado o forzado a hacer algo en contra de su voluntad.

Por más de 15 años, he sido parte, facilitador y administrador de ESP México. En este periodo de tiempo, más de 16,000 personas, provenientes de 30 países, han participado en nuestros programas con un notable grado de satisfacción.

Guardo con particular orgullo centenares de testimonios personales y encuestas que muestran, contundentemente, el funcionamiento y la gratitud de la inmensa mayoría de nuestros clientes. Más importante para mí, hemos podido ver, juntos, que nuestras herramientas, programas educacionales, entrenamientos corporativos y coaching, funcionan y ayudan a mucha gente a lograr sus objetivos de vida y superar retos.

En numerosas ocasiones, a través de estas mismas herramientas y sin costo alguno, hemos ayudado a víctimas de violencia, secuestros, abusos y tragedias personales a salir adelante.

Éste es un compromiso central de ESP México; así lo ha sido y lo será para mí.

Mi trabajo es público y del mismo han sido publicados numerosos textos en reconocidos medios de comunicación y testimonios en redes sociales. Nunca ha sido un “secreto”, para mi, ni para los cientos o miles de clientes con los que he tenido el privilegio de interactuar personalmente (muchos de ellos, amigos a los que sigo frecuentando).

-Emiliano Salinas

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Identidad, Inlakech, México, Reflexiones

19 de Septiembre: Salir Fortalecido y no Debilitado de las Adversidades

AP Photo/Natacha Pisarenko

Cuando tengo gripa siempre entro en el dilema de si tomar algo para atacarla. Usualmente quiero que se quite lo más rápido posible pues tengo muchas cosas que atender y la gripa me limita. El tema es que la medicina ataca directamente la enfermedad, brincándose al cuerpo en el proceso. Si tomo medicinas, las medicinas hacen el trabajo por mi cuerpo. Si simplemente tomo vitaminas y suplementos para fortalecer mi sistema inmunológico, el cuerpo aunque apoyado, sigue siendo el que tiene que hacer el trabajo. Tarda más, pero los efectos son muy distintos. Cuando el cuerpo tiene que hacer el trabajo y vencer la enfermedad, sale fortalecido. Si un agente externo como una medicina ataca directamente la enfermedad, los síntomas pueden quitarse mucho más rápido, pero el cuerpo de hecho perdió una gran oportunidad de fortalecerse a través de esa batalla. De hecho sale de la enfermedad debilitado, más vulnerable a ella que antes, y por lo tanto más dependiente de las medicinas en el futuro.

Algo similar pasa cuando las comunidades enfrentan adversidades. Es entendible el deseo de “remediar” la adversidad tan pronto como se pueda, pero esto muchas veces se reduce a tapar los efectos a través de agentes externos como ayuda que se brinda de forma asistencialista. Es más rápido, y en el corto plazo políticamente más rentable. Pero al brincarse a la comunidad haciéndola objeto y no sujeto de esa ayuda, la comunidad también, como el cuerpo, sale de la adversidad debilitada, más vulnerable a adversidades futuras, y más dependiente del agente externo que antes. Esto, lejos de ser un beneficio, es una condena en el largo plazo para la comunidad, que podríamos evitar si estamos dispuestos, como en el caso mucho menos extremo de una gripa, de apoyar a la comunidad para que sea ella misma la que decida cómo administrar esos apoyos, se haga cargo de su propia reconstrucción, y se adueñe así de su futuro. Será una batalla mayor para la comunidad. Requerirá más esfuerzo. Será mucho más incómodo sin duda, pero le brindará el mayor beneficio que puede traer cualquier adversidad: fortalecernos y empoderarnos.

No les robemos esa oportunidad.

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México, Música, Reflexiones

U2 en el Foro Sol: Testigo de la Resiliencia de los Mexicanos

Foto: Ocesa/Chino Lemus

El pasado 3 de octubre fui con un grupo de amigos al concierto de U2: The Joshua Tree Tour 2017, en el Foro Sol de la CDMX.

Entre las cincuenta mil personas presentes había una mezcla de emoción por el concierto, nerviosismo por el horrendo ataque a un concierto en Las Vegas dos días antes, que dejó 59 muertos y más de 500 heridos, y la pesadez que sigue sintiendo la Ciudad de México tras el temblor del 19 de septiembre.

Se sentía esta mezcla de emociones, y se escuchaban comentarios alusivos a todos estos temas en la zona general en donde llevábamos parados dos horas esperando a que empezara el concierto (incluida la muy agradecida participación de Noel Gallagher como telonero). Finalmente U2 apareció, y tras cuatro de sus hits más conocidos, incluidos “Sunday Bloody Sunday” y “Pride (In the Name of Love),” arrancaron con “The Joshua Tree” en su totalidad.

Para los fans como yo de ese disco en particular, que me encontró a los diez años de edad y no me soltó nunca, fue revivir toda una época de nuestra vida y evocar un viaje que no ha terminado. Tras cada canción había gritos y aplausos, pero cuando iban a la mitad del disco, uno de mis amigos acertadamente me dijo: “he visto a la banda mucho más prendida en otros conciertos.” Yo sentía lo mismo, y le contesté: “pues es que estamos apaleados emocionalmente.” Y pensé en cuántos de los que estábamos ahí habrían estado los quince días pasados moviendo escombros, llevando ayuda a rescatistas, apoyando en centros de acopio o albergues. ¿Cuántos habrían perdido seres queridos? ¿Cuántos habrían pasado días esperando que tal vez encontrarían a su hermano o esposa aún con vida? ¿Cuántos estarían allí a pesar de ese dolor o justamente para tratar de procesar con la música ese dolor?

Al final del concierto, en la canción de “One,” la bandera de México en la pantalla gigante iluminaba el Foro entero, y al voltear vi sólo rostros con lágrimas en los ojos. Y me di cuenta una vez más que sin importar ideologías, clases sociales, ni qué tan bien o mal nos caigamos entre nosotros, a todos nos une el mismo amor. Y el mismo dolor.

Foto de El Informador

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Identidad, Inlakech, México, Reflexiones

19 de Septiembre: Nuestra respuesta sociedad civil

Credit Rebecca Blackwell/Associated Press

Leyendo recientemente sobre la estructura de las legiones romanas, me llamaba la atención que en una batalla no todos los soldados entraban en combate al mismo tiempo. Hace sentido. Las batallas podían durar un día entero, más a veces. Entonces los legionarios tenían turnos, se remplazaban unos a otros de forma orquestada, y los que esperaban sabían que su turno llegaría. No estaban sin qué hacer, estaban recuperándose pues ésta no era una carrera de velocidad, sino de resistencia.

La tragedia que hemos vividos los habitantes de la Ciudad de México y de otros siete estados del país es también una carrera de resistencia. La tragedia no terminará en unos días o semanas. Para muchas personas, quienes han perdido seres queridos, no terminará nunca. Si nuestro entusiasmo, si nuestro esfuerzo, si nuestra respuesta como sociedad civil, se termina en unos días o semanas, les habremos hecho flaco favor a quienes están padeciendo los efectos del temblor. ¿Cómo hacemos para que esto no sea una (muy admirable sin duda) llamarada de petate? ¿Podremos mantener el ritmos de trabajo y participación que tuvimos esta primera semana tras el siniestro? Por supuesto que no. No es realista esa posibilidad. Pero debemos, si queremos honrar a las víctimas y a los damnificados de esta tragedia, asegurarnos de que algo de esto (por mínimo que sea) perdure más allá de los próximos días o semanas. Para esto debemos administrar los recursos (materiales y humanos) para que duren para el mediano plazo.

Esto significa hacernos la pregunta: “¿Cuál es la mejor forma en que yo puedo ayudar? ¿Qué es lo que yo puedo hacer que nadie más puede hacer?” Y luego determinar nuestro nivel de compromiso por los próximos meses.

No vamos a destinar ocho horas diarias a labores de rescate y reconstrucción por los próximos seis meses. No es realista. Pero puedo comprometer dos horas a la semana y sostener ese compromiso mientras haya uso para esas horas de mi esfuerzo. Puedo comprometerme a que mis hermanos cuenten con esas horas de mi esfuerzo cada semana. Y puedo establecer comunicación con quienes están coordinando estos esfuerzos (un ejemplo de muchos es el movimiento Inlakech por la Paz), y así poder actuar de forma sostenida y organizada. Si logramos que esta estructura mínima sobreviva a las siguientes semanas y meses, eso será tal vez lo más valioso que habrá salido de los escombros de nuestras queridas ciudades y pueblos heridas.

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Carrera, Comercio, Reflexiones

Facebook: redes sociales como plataforma de generación de valor

Este martes Facebook alcanzó los 2 mil millones de usuarios. La empresa que Mark Zuckerberg fundó en 2004 hoy vale 440 mil millones de dólares y no fabrica ningún producto físico. Apple produce toda clase de productos físicos que la gente compra. Facebook es un proveedor de servicios en línea. Un par de años antes de su creación, en el 2002, y en la misma universidad de Harvard donde Zuckerberg lanzaría su red, empecé a escribir mi tesis doctoral. El tema que escogí fue la formación de capital social gracias a las redes sociales de las que las personas son parte. El estudio de las redes sociales y el valor que genera la organización comunitaria ha sido una pasión mía desde mucho antes, pues es el principio que inspiró el Programa Nacional de Solidaridad en el gobierno de mi papá, el cuál yo viví de cerca y fui testigo de su impacto. Mis maestros y asesores me decían que eso de las redes sociales per se no era un tema serio de investigación económica. Al final pude demostrar varias formas en las que le generan valor no solo a sus miembros sino también a quienes les hacen préstamos a esos miembros (microfinancieras). Pero como efecto secundario de esta investigación, cuando unos años después se me presentó la oportunidad de invertir en una de estas empresas que explotaban las redes sociales como plataforma de generación de valor, ésta en particular llamada “Facebook,”—esto claro muchos anos antes de que fuera pública—pues para mí fue un “no brainer.” No he continuado la investigación económica después del doctorado, pero esa inversión ha sido de las más rentables en la historia de mi fondo de inversión, Prorsus Cápital. Uno nunca sabe…

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México, Reflexiones

Recuperar el Control de este Barco llamado México

Gandhi, según la película del mismo nombre (1982), decía: “la función de una resistencia civil es la de provocar una respuesta, y seguiremos provocando hasta que respondan […] Ellos no están en control; nosotros estamos.” Traigo a colación esta frase porque siempre es cierto que quien provoca está en control y quien responde está siendo controlado. La única forma de recuperar el control es dejar de responder. De otra forma el oponente siempre tiene la iniciativa.

En la dinámica entre el presidente Donald Trump y el resto del mundo, una y otra vez vemos como él está provocando, y los demás están respondiendo. Independientemente del tema, el patrón es el mismo: él provoca y los demás responden. Todos estamos a la expectativa de qué va a hacer Trump ahora para ver cómo respondemos. él está en control. Y mientras sigamos únicamente respondiendo, seguirá en control. Estamos frente a un provocador, y un provocador experto a todas luces. Trump no va a dejar de provocar. Nosotros tenemos que dejar de responder.

Recuperar el control significa dejar de responder y tomar iniciativa. Solo así se le quita el control a un provocador. Pero, en el caso de México ¿hacia dónde? Recuperar el control implica actuar hacía un objetivo predeterminado, independientemente de adversidades y eventos inesperados que surjan en el camino. Pero, en el caso de México, ¿cuál? Recuperar el control es ser proactivo, no reactivo. Pero en México, ¿qué proactividad puede haber si no hay un objetivo claro?

Si queremos recuperar el control, por lo tanto, es indispensable determinar nuestro objetivo, nuestro punto de llegada, y entonces sí, dar paso tras paso, con absoluta disciplina, hacia él. Pero definir ese punto de llegada es algo que en México no hemos logrado en los últimos 20 años. Se llama tener un proyecto de nación. De ahí, de esa visión, y sólo de ahí, se puede desprender un programa de trabajo que sea independiente de provocaciones internas y externas. Necesitamos determinar, juntos, qué clase de país queremos. ¿Qué significa ser mexicano y qué va a significar eso en el siguiente digamos cuarto de siglo? Y no desviarnos de ese camino. No ceder ante la conveniencia inmediata sacrificando nuestras metas de largo plazo. Ese es nuestro reto. Y si logramos eso como mexicanos, “Trumps” podrán ir y venir; nuestro rumbo seguirá claro, nuestro actuar firme. Seguro habrá adversidades, pasos difíciles, pero las sortearemos con la guía de nuestro destino final, y no las tendremos que enfrentar como barco a la deriva como lo estamos haciendo hoy. Está en nuestras manos recuperar el control de este barco llamado México. ¡Actuemos!

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Comercio, Reflexiones

Ética en la Industria de las Drogas

En el tema de la penalización de las drogas siempre me surge una duda, que no veo plasmada en lo que al respecto se escribe. Como buen economista soy dado a hacer modelos simplistas para ilustrar puntos, pero la verdad funcionan a veces. Imaginemos dos tipos de científicos: científicos éticos y científicos no éticos. Ahora imaginemos que pasamos una ley que prohíbe la investigación genética porque consideramos (tal vez con mucha razón y evidencia al respecto) que como sociedad no tenemos la ética para manejarla.

Pregunta: ¿Quién va a tender más a respetar la nueva ley, los científicos éticos o los no éticos? Eso pienso yo también. Y si eso es cierto: Muy bien, acabamos de dejar algo tan delicado como la investigación genética en las manos menos éticas que existen. Eso es cierto en general para cualquier cosa que se prohíbe. La legalización de la marihuana no va a resolver el problema de salud pública que hoy tenemos, cierto. Pero hoy en día la industria de las drogas se encuentra en manos de personas que están dispuestas a todo por conseguir un gran beneficio. No todas las personas están dispuestas a los que sea por ganar dinero. Si la marihuana u otras drogas fueran despenalizadas finalmente, yo no me dedicaría a ese negocio. No es mi giro. Pero la total resistencia de personas mejor intencionadas y más éticas que los actuales productores y comercializadores de drogas a incluso pensar en incursionar en esa industria debería preocuparnos, más que tranquilizarnos. Siempre que alguien deja un vacio, el que sea, alguien más lo llena.

Ojalá fuera alguien igual o mejor intencionado. Pero muchas veces no lo es. El punto es que la perspectiva de que por tener buenas intenciones lo que uno debe hacer es no participar en nada en lo que participan personas no tan bien intencionadas debe ser repensada urgentemente. De otra forma estamos condenados a servir a quienes no se hacen si quiera tales cuestionamientos. Qué peligro!

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México, Reflexiones

El Odio

Es increíble que hoy en México las expresiones de más odio las escuchamos en voz de personas que se dicen a favor de la paz. A México lo que lo está devorando más que cualquier otra cosa es la polarización y el odio. Odio entre personas de distintos partidos políticos, distintos equipos de futbol, distintas clases sociales y distintas regiones. Y todas estas expresiones que dañan y destruyen, son hechas en nombre de construir un mejor país. ¿No vemos la contradicción? No es una persona o un grupo de personas lo que está desgarrando a México, sino un odio profundo que se ve en los medios, en las redes sociales, y en casi todas las conversaciones, sin que la gente que lo expresa esté realmente consciente de que eso es lo que está haciendo: sembrando odio. Cada vez que denigramos a alguien, quien sea, sembramos odio. Cada vez que le damos rienda suelta al veneno que sacamos para sentirnos mejor, el odio y sólo el odio gana. En cada decisión que tomamos deberíamos hacernos la pregunta: “está decisión promueve odio o lo contrarresta?” Nadie, por perverso que sea, tiene la capacidad de hundir un país por sí solo; pero todos juntos, sembrando odio todos los días, lo estamos logrando.

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Mundo, Reflexiones

La Apertura Cubana

No estuve ahí, en 1959. Tengo amigos cubanos que perdieron todo y tuvieron que rehacer su vida, en México por ejemplo. Pero me imagino que mucha gente, al escuchar que los bienes de la nación cubana serían repartidos equitativamente entre el pueblo cubano, pensaron que eso resolvería todo, todos sus problemas de una vez. Y por un tiempo pareció así. Y si bien la revolución tuvo grandes triunfos como la salud y la educación, con el tiempo también vimos grandes rezagos.

Winston Churchill dijo que “no tiene autoridad moral para cuestionar la repartición inequitativa de bienes quien sólo ofrece como alternativa la repartición equitativa de miserias.”

Hoy escucho en amigos cubanos, con respecto a la apertura cubana y su reintegración a la economía mundial, una gran esperanza. “No puede estar peor que ahora. Nada es peor que ahora” me decía un amigo cubano recientemente.

Y pienso en mi suegro, quien creció en la Polonia comunista, y quien si bien es un profundo enamorado de México, siente cierta nostalgia por aspectos del comunismo polaco. No por sus carencias por supuesto, sino por el sentido de solidaridad que había entre la gente. “Como no había nada, la  gente era lo importante. Las personas eran más importantes que las cosas. Hoy parece que las cosas son más importantes que las personas.”

Le deseo lo mejor al pueblo cubano en esta nueva etapa. Pero vendrán irremediablemente cosas buenas y malas. Nada está escrito. Falta ver qué pasará en Venezuela, su principal suministrador de petróleo bajo Maduro, o en las elecciones de EU de este año y la amenaza del populismo con Trump. El capitalismo traerá consigo sí innovación, sí creatividad, sí emprendimiento y todo lo bueno que viene con eso. Sí más libertad. Pero también traerá consigo el consumismo desenfrenado y el olvido de las personas como fines y no como medios.

Ojalá conserven su solidaridad, pues es una de las grandes fortalezas de esta gente que tanto ha luchado y sigue luchando.

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