Identidad, México

La Elusiva Identidad de los Mexicanos

¿Qué significa ser mexicanos? ¿Cuál es nuestro origen y el origen de nuestra identidad como mexicanos? En nuestras creencias se encuentra el veneno más mortífero para nuestra identidad como nación. Me explico. Desde la primaria vengo escuchando las mismas expresiones en todos lados; en la escuela, en la casa, en la calle. Ideas completamente asimiladas en nuestro cableado interno y reflejadas en frases como: “Los españoles vinieron y nos conquistaron!” Ah caray. ¿A quiénes? ¿A ti? ¿A mí? Yo no estaba, ni tú tampoco. Conquistaron a alguien, pero no fue a ninguno de los que hoy estamos aquí y nos llamamos mexicanos. Esa forma de pensar es una de las limitaciones más grandes que tenemos hoy como país, además de ser completamente invisible para la mayoría de las personas.

El imperio Español conquistó al imperio Azteca. La fusión de esos dos imperios dio origen a lo que hoy conocemos como México. Somos como pueblo el fruto del encuentro, lucha y síntesis de dos imperios, y de varias cosas más a lo largo del tiempo. Negar cualquiera de nuestras raíces es negar quiénes somos, y de paso cancelar gran parte de nuestro potencial. Decir (y pensar) que los españoles vinieron y “nos conquistaron” nos asume como un pueblo víctima, oprimido e indefenso. Es (para decirlo de forma poco elegante pero muy clara) como si una madre le dijera a su hijo: “tu papá vino un día y nos cogió a los dos.” Pues no, en todo caso a la mamá, y el hijo es el fruto de esa unión, por placentera o incómoda que haya sido. Y por más que no le caiga bien el padre a la madre en cuestión, el hijo es heredero de todas las fortalezas de ambos (que las tienen), y también de sus limitaciones (que también ambos tienen). Pero fruto de ambos por igual. Y víctima de ninguno.

Si en realidad nos asumiéramos como lo que somos: herederos de dos imperios, ¿nos veríamos distinto a nosotros mismos? Tal vez sí, y tal vez por eso no queremos, pues se acabaría uno de los grandes pretextos que esgrimimos para no salir adelante: nuestro complejo de pueblo conquistado.

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Música

Mis Discos Favoritos

Siendo tan obsesivo como soy, amando tanto la música como la amo, y perteneciendo a una generación que creció todavía con discos de acetato y luego con CDs, es lógico que tenga mis discos favoritos bien identificados, calificados y ordenados. Mis cien discos favoritos en conjunto no han cambiado mucho en los últimos años, pero sí su orden. De hecho, cada cierto tiempo me da por volver a escuchar, de corrido, todos los discos de alguno de mis grupos favoritos. Aprovecho cuando voy en el coche, cuando salgo a correr o cuando estoy en la computadora para escucharlos y ver si han cambiados mis preferencias, o la calificación que le doy a cada canción que escucho. Me sorprende que a lo largo de varias décadas algunas canciones y discos que eran mis favoritos en los 80 o 90, ahora me siguen gustando pero tal vez ya no tanto, o tal vez incluso más, y mis canciones favoritas del disco a veces han cambiado radicalmente.

Recientemente hice ese ejercicio con Iron Maiden y reconecté completamente con la banda, cambiaron el orden de canciones y discos con respecto a cuánto me gustan, y encontré verdaderas joyas entre sus canciones más desconocidas que no me explico cómo las había oído y no les había puesto atención antes. Disco favorito hoy: The Number of the Beast. Nuevas adquisiciones a mi lista de canciones favoritas: “The Thin Line Between Love and Hate,” y “Lord of Light.”

Ese mismo ejercicio lo he hecho varias veces con los Beatles, U2, Metallica, Scorpions, Radiohead, Pink Floyd, Led Zeppelin y muchos más. Siempre encuentro cosas nuevas, siempre me emociona, y siempre descubro aspectos nuevos de mí mismo en la música que me ha acompañado toda la vida.

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Cine, Comercio, México, Proteccionismo

El Verdadero éxito del Cine Mexicano, y de México como Nación

El 11 de julio en la 59 entrega de los premios Ariel se mencionó que el TLC había marginado al cine mexicano, y que ante una inminente renegociación, había que establecer una mesa de cultura para defender los derechos culturales de los mexicanos. Estoy cien por ciento de acuerdo en promover la cultura mexicana y la cultura en México y lo que México tiene que ofrecer culturalmente, que es muchísimo. Pero tengo una reflexión: Personalmente no conozco historias de éxito personal que digan así: “a esta persona le crearon las condiciones para que no tuviera que luchar, no tuviera que competir, no tuviera que abrirse paso en la jungla de la vida, y entonces fue sumamente exitoso.” Tampoco conozco sociedades o países exitosos cuya historia de éxito diga: “el país era muy pobre y entonces artificialmente le crearon las condiciones para que no tuviera que batallar, le quitaron los obstáculos y le inyectaron dinero del Fondo Monetario Internacional y ahora es un país desarrollado.” Por más que me esfuerzo, no encuentro esas historias.

Parece que así no suceden el éxito y el desarrollo. Las historias de éxito que conocemos hablan de cómo la persona o la sociedad tuvieron que luchar y sobrepasar sus propias limitaciones, y entonces, y sólo entonces, y a pesar de toda la adversidad, y yo diría gracias a toda la adversidad que enfrentaron, lograron un grado de crecimiento y éxito insospechado.

En mi opinión eso es lo que hace el proteccionismo: crear condiciones artificiales de comodidad y remover la adversidad y lucha necesarias en cualquier historia de éxito. Los datos y la lógica me llevan a pensar que el proteccionismo es la receta más infalible para el fracaso.

Hoy en México se está haciendo excelente cine, evidenciado por el éxito de películas mexicanas en festivales internacionales y los premios a cineastas mexicanos. Este éxito es el fruto de los retos que el cine mexicano ha tenido que vencer, internamente y en el extranjero. Quitarle esos retos al cine mexicano, aún con buenas intenciones, es quitarle la adversidad y la resistencia de donde impulsarse y a partir de la cual crecer. Es, de hecho, lejos de apoyarlo, quitarle todo apoyo. Apoyemos al cine mexicano. Entremos de lleno en la arena de la competencia mundial. No lo saquemos de esa arena como un lisiado que necesita “chance.”

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Carrera, Comercio, Reflexiones

Facebook: redes sociales como plataforma de generación de valor

Este martes Facebook alcanzó los 2 mil millones de usuarios. La empresa que Mark Zuckerberg fundó en 2004 hoy vale 440 mil millones de dólares y no fabrica ningún producto físico. Apple produce toda clase de productos físicos que la gente compra. Facebook es un proveedor de servicios en línea. Un par de años antes de su creación, en el 2002, y en la misma universidad de Harvard donde Zuckerberg lanzaría su red, empecé a escribir mi tesis doctoral. El tema que escogí fue la formación de capital social gracias a las redes sociales de las que las personas son parte. El estudio de las redes sociales y el valor que genera la organización comunitaria ha sido una pasión mía desde mucho antes, pues es el principio que inspiró el Programa Nacional de Solidaridad en el gobierno de mi papá, el cuál yo viví de cerca y fui testigo de su impacto. Mis maestros y asesores me decían que eso de las redes sociales per se no era un tema serio de investigación económica. Al final pude demostrar varias formas en las que le generan valor no solo a sus miembros sino también a quienes les hacen préstamos a esos miembros (microfinancieras). Pero como efecto secundario de esta investigación, cuando unos años después se me presentó la oportunidad de invertir en una de estas empresas que explotaban las redes sociales como plataforma de generación de valor, ésta en particular llamada “Facebook,”—esto claro muchos anos antes de que fuera pública—pues para mí fue un “no brainer.” No he continuado la investigación económica después del doctorado, pero esa inversión ha sido de las más rentables en la historia de mi fondo de inversión, Prorsus Cápital. Uno nunca sabe…

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Inlakech, México

Inlakech: El Programa Conoce a tu Vecino

Cuando arrancamos el movimiento Inlakech por la Paz, nos dimos cuenta de que la desarticulación ciudadana era campo fértil para todos los problemas de violencia que estábamos viviendo como país. Y lo que la gente nos decía cuando les hablábamos el proyecto era: “yo apoyo en lo que sea, sólo no me pidas que me junte con mis vecinos.” Ahí estaba el problema, y ahí había que atacar. Y es que el miedo se ha apoderado de nuestras colonias, pero no sólo le tenemos miedo a los criminales, nos tenemos miedo entre nosotros, pues no nos conocemos y no sabemos en quién podemos confiar y en quién no.

Diseñamos entonces un programa que se llama “Conoce a tu Vecino” que es un programa de prácticas vecinales, y que avanza a través de pasos. Empieza con el primer paso, que es saludar a la gente que ves en la calle. Lo más probable es que te saluden de regreso, y la siguiente vez que te encuentras a esa persona lo natural es saludarse. Por lo menos sabes que ese es amigable. Después sigue el paso de preguntarles su nombre y compartirles el tuyo. La siguiente vez que te encuentras a la persona sabes que ese es tu vecino “Jorge” y te sientes distinto con respecto a la persona. Tu experiencia va cambiando.

Tercer paso es compartir información adicional y pedir información adicional al vecino. Los pasos más avanzados van hasta organizar juntas vecinales, tener una comunicación eficiente, y saber en caso de emergencias quién es responsable de qué y qué tarea le toca a quién. Al hacer esta práctica, muy pronto pasas de vivir en un lugar de desconocidos, a vivir en un lugar donde conoces a la gente, sabes en quien puedes confiar y quien respondería por ti. Estamos formando verdaderas comunidades articuladas y capaces de respuesta. Esto es indispensable en la lucha contra la violencia y la delincuencia.

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Inlakech, México

Inlakech: El Programa de Silbatos

Entre 2010 y 2014 trabajamos en varios programas piloto con una comunidad en el municipio de Huixquilucan, Estado de México. Uno de estos programas fue el programa de silbatos. Consistía en que los miembros de la comunidad podían si lo solicitaban portar un silbato y usarlo en caso de una emergencia, un asalto, una agresión en contra de ellos etc. La idea era que al oír el silbato otros miembros de la comunidad acudirían en su ayuda. El compromiso era que cualquier persona que aceptaba portar y usar el silbato, aceptaba también atender cualquier silbato que escuchara.

Era un compromiso que generaba vínculos entre miembros de la comunidad que antes no existían. Con este programa se llegaron a evitar asaltos apersonas, una agresión a una mujer, y hasta un asalto a un establecimiento, en donde quien usó el silbato fue el hijo de 6 años de la dueña de la tienda que conocía el programa y sabía donde estaba el silbato de su mamá.

Hacen falta mucho más cosas para que una comunidad realmente opere de forma coordinada y actúe de forma efectiva contra la delincuencia, pero se tiene que empezar con el primer paso.

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